Los barrios viven “su” San Mateo
Los hinchables han sido la barraca estrella
Las fiestas tienen una atracción y tradición muy arraigadas: concentrar San Mateo en el centro centro y, por señalar, en el entorno del Casco Antiguo. Esta costumbre responde en todas las ciudades. Logroño, con sus 151.000 habitantes, está conformado en sus alrededores de una población que se va asentando y da vida a los barrios, vida comercial, educativa, deportiva y, en San Mateo, intentan que sus habitantes no se lleven su diversión, dejando calles y plazas como un erial.
Está el Ayuntamiento en la idea de que la fiesta se viva en todos los lugares con la ayuda de las asociaciones vecinales que se suman a ese empeño. Las iniciativas son de aplaudir, van cuajando y retienen a la vecindad y, en ocasiones, el barrio se multiplica de vecinos ocasionales. En todos los barrios, el Ayuntamiento se ha preocupado de que no faltaran los hinchables, el espectáculo más solicitado por los pequeños. Luego, se han ido sucediendo las degustaciones en La Estrella, una de ellas promovida por los jóvenes, en El Campillo, en Yagüe, en Varea, ocupando las plazas de la Libertad y del Cerrado. También han doblado en Valdegastea, en El Arco, en las Chiribitas, en Cascajos y en La Cava-Fardachón, sacando partido, para bien, a su parque Picos de Urbión.
Un gran éxito abrumador ha sido la “tournée “por la mayoría de los barrios, que se ha pegado Gorgorito con llenazo en todos los escenarios que ha despertado el júbilo de los niños logroñeses. Después de la quema de la cuba, quedan en la programación, como actos multitudinarios, la exaltación de chuletillas asadas de este sábado, en Avda de Colón, Festival de Jotas, la ofrenda floral a la Virgen de Valvanera, algunas degustaciones y la final de pelota a mano.
Hay que apurar hasta la última gota, hasta el último suspiro. Queda menos para San Mateo 2027.
















































