El PP, más cerca de los barrios
Diálogo permanente a través de las Juntas de Distrito
A los barrios, no se les puede hurtar su cita con el progreso. Pues bien: a través de las Juntas de Distrito, que son cinco en las que está dividido Logroño, el PP se expresa y actúa bajo las clásicas reglas: escuchar, dialogar y recoger las inquietudes de cada calle, de cada rincón, que le transmiten sus afiliados. Es la cronología de cada reunión con un añadido sugerente: el concejal adelanta los proyectos y las pretensiones de su área municipal. Aquí está el Logroño y las personas que conocen a sus vecinos y vecinas, qué edades tienen sus hijos, cómo anda de salud su vecino del portal de enfrente, cuántos nietos tiene el abuelo que pasea todos los días mediodía, cómo le va la economía o qué necesidades perentorias hay que solucionar con tal y cual servicio municipal, que no puede esperar o, simplemente, que le viene bien a la vecindad y ya estáEl PP Local confía en sus ciudadanos y los anima a presentar sus quejas y proponer sus sugerencias comunitarias. Las Juntas de Distrito son logroñeses de toda la vida y, en esas reuniones, se les oye la voz y manifiestan la existencia de sus ideas, iniciativas y mejoras para su entorno y, si no hay imponderables, sus pretensiones no quedan en saco roto ni en el trastero del olvido.
El PP ha iniciado una ronda con las Juntas de Distrito, presidida la suya por un concejal o concejala y sus coordinadores, que tienen la tarea de recoger las aspirantes de cada calle. Se ha celebrado la Junta Oeste y, a lo largo de las próximas semanas, se convocarán las cuatro restantes, para ir vertebrando el municipio en su totalidad. En un ambiente sereno, sin barullo y eficaz, el PP de Logroño trabaja en común con sus habitantes, aportando su granito de arena, en el bienestar de todos, hilvanando el tejido social que convierta nuestras calles en un encuentro de convivencia y en una sociedad cada día más solidaría.
Cada barrio quiere luchar por lo suyo. Es legítimo y natural. Así que, los “populares”, a ponerse las pilas, sin distracciones.































