Un habitante silencioso del espacio urbano
El robot permite depositar un móvil para fotos y selfis
La figura robótica apela a quien la observa a acompañarle, pensando que la gente se acerque y la haga compañía. Ha sido muy familiar y relajada la inauguración de la escultura “El Acompañante que, desde hoy, mira y observa, desde su ubicación, lo que pasa en la ciudad. La obra, donada por Fundación Ibercaja a la ciudad, con motivo de la celebración de sus 150 años, ha recibido su asentamiento oficial, en presencia del alcalde de Logroño, Conrado Escobar, los concejales López-Araquistaín y Rosa Fernández, junto al director general de la Fundación, José Luis Rodríguez; el consejero de Cultura José Luis Pérez Pastor; la directora de la Fundación Mayte Ciriza y, por supuesto, Demetrio Navaridas, el autor de la obra. Un nutrido grupo de logroñeses y de las logroñesas se han unido al acto cultural, valorando su trascendencia. La escultura ocupa un espacio en el inicio de la confluencia de Gran Vía con San Antón a los pies del edificio de la entidad financiera.
Ha sido José Luis Rodríguez quien ha señalado el legado permanente de Ibercaja con Logroño, reafirmando el compromiso en sus 90 años de vida de la entidad en La Rioja: “La Rioja y Logroño forman parte de las raíces de Ibercaja que mantiene una intensa relación”.
La intervención del alcalde se ha detenido en el valor de la donación, como lo ha sido la torre y la sirena en una sede de la entidad a la que ha sumado en esta escultura la genialidad de Navaridas porque representa lo mejor de Logroño: “La ubicación es un rincón de una calle moderna, transformadora que respira cultura en una escultura en la que la gente va a poder interactuar y disfrutar de ella. Va a ser un reclamo para vivir la visita a la ciudad y volver”.
Demetrio Navaridas, el autor, ha explicado que la obra le ha llevado un año de trabajo y “quiere aunar el paso de la historia con el presente, con ese punto de selfi y el futuro con la sensación de tener un robot que nos atiende y nos acompaña. Espero que se hagan muchos selfis”.
Punto de encuentro entre el arte y la ciudad
“El Acompañante” es una escultura contemporánea, realizada en bronce con pátina, de 1,85 metros de altura que representa un maniquí robot, concebido como un habitante silencioso del espacio urbano. Más allá de su dimensión artística, la obra ha sido diseñada para fomentar la interacción ciudadana y convertir a las personas en parte activa de la creación.
La posición de una de sus manos permite depositar un teléfono móvil para realizar fotografías y selfis, invitando a los vecinos y visitantes a relacionarse con la pieza, de una manera directa o participativa. De este modo, trasciende la contemplación tradicional y se convierte en un punto de encuentro entre el arte y la ciudad, sus habitantes y visitantes. Su objetivo final es acercar la cultura a la ciudadanía, promover la creación artística y apoyar el talento local.
Con esta obra, Fundación Ibercaja reafirma su labor, contribuyendo a que el arte forma parte de la ciudad y de los logroñeses.






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