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31 julio 2026

“EL VERANO SUENA A BANDA” EN EL ESPOLÓN



¡Viva la zarzuela!

La Banda de Música de Logroño cierra su ciclo veraniego con nota


Hay discrepancias. Hay autores que consideran: en la zarzuela, la música va subordinada al texto y otros que teorizan que, en la composición de una obra, la música va primero y prima sobre el texto.  Muy pocos de los muchos espectadores que ocuparon todas las sillas de alrededor de la Concha del Espolón se plantearían esta disquisición porque fueron a escuchar zarzuela, interpretada por la Banda de Música de Logroño. La música zarzuelera tiene un carácter familiar al oído y se reconoce en melodías populares y las tonadillas buscan quedarse en la memoria del público con un ritmo muy marcado y siempre en faceta más jovial.


La Banda de Música de Logroño rindió este jueves homenaje a uno de los géneros más queridos y representativos de la música española. Bajo la dirección de José Ángel Cabezón, sus componentes realizaron un recorrido por alguna de las páginas más brillantes y populares del repertorio lírico nacional: desde la desenfadada sátira de La Corte del Faraón y el vibrante retrato madrileño de La Gran Vía, donde se escucharon sus primeros compases, hasta el carácter heróico de El tambor de granaderos y el castizo encanto de Agua, azucarillos y aguardiente.


El concierto tenía truco y es que la gran mayoría de los asistentes pudieron seguir la melodía tarareando estribillos y notas, que siempre regocija. Se completó el programa con el brillante intermedio de La boda de Luis Alonso y la inconfundible  jota de Gigantes y Cabezudos. Cada pentagrama guarda el perfume de una época y enciende la emoción de un patrimonio  que aún canta en nuestros días.


Han sido cuatro jueves de julio en los que el Espolón se ha convertido en un espacio cultural de sonidos, reafirmándose los músicos de la Banda de Logroño que son profesionales de los pies a la cabeza, arrancando “bravos” con gustazo de todos. 


Es un decir. Al cierre del ciclo, asistió Conrado Escobar, en plan vecino, sin agenda, aunque con el móvil en la mano, ropa de paseo, acompañado de su esposa Eva y la concejala de Cultura Rosa Fernández. El alcalde tiene calle y contesta siempre con una sonrisa, sin faltar a los elementales deberes de su cargo. Eva es profesora de música y siguió el concierto, sincronizando los movimientos con el abanico que hizo de compás y con el interés de una aficionada con inquietudes, sin perderse ninguna melodía. “Tocan bien”, sentenció las actuaciones con aplausos al final de la velada. Dicho como un piropo, muchos de los integrantes de la Banda han sido alumnos suyos, en un añadido coloquial y discreto apunte de sabiduría musical.